Skip to content Skip to footer

P. Francisco Xavier Clavijero SJ, ilustrado, criollo y jesuita

 

Dr. Jesús Joel Peña

El proceso de emancipación de la Nueva España respecto de la monarquía hispánica encuentra en las ideas de la Ilustración católica numerosas bases, muchas de ellas aportadas y debatidas por los jesuitas; por ello, el extrañamiento (expulsión) de los hijos de San Ignacio de Loyola representó una de las afrentas mayores contra los españoles americanos (criollos) y contribuyó al caldo de cultivo que herviría durante el proceso de independencia. En medio de este bullicio y del humillante destierro de los padres de la Compañía de Jesús, varias figuras destacaron por su prestancia frente al desasosiego derivado de la vida en las mazmorras, los inclementes viajes hacia Europa, la incertidumbre de su destino y la pérdida del reconocimiento papal.

Francisco Xavier Clavijero brilló con luz propia antes de esa hecatombe y sostuvo su firmeza en medio de la adversidad hasta el fin de sus días. Es una de las figuras jesuíticas del último tercio del siglo XVIII que mantuvo su prestigio histórico entre los dirigentes y pensadores del México independiente, aún entre liberales y furibundos anticlericales. Su prolífica obra intelectual abarcó todas las áreas del saber en su época gracias a su interés y acuciosidad.

 

 

Nacido en Veracruz el nueve de septiembre de 1731, hijo de una próspera familia, murió en Bolonia el dos de abril de 1787. Su formación inicial la obtuvo en Puebla, donde llegó en 1740 y pisó las aulas de los colegios jesuitas de San Jerónimo y el Espíritu Santo, para ingresar en 1748 al noviciado de Tepozotlán. Como todo jesuita, estudió conforme al método propio de su instituto desarrollando además un interés por las lenguas indígenas, las ciencias exactas —particularmente la Física— y la Historia.

Su crecimiento intelectual ocurrió a la par que su desempeño en la cátedra; primero en el colegio de San Ildefonso, después el de San Pedro y San Pablo donde accedió a los testimonios nahuas. Trabó estrecho contacto con los indígenas cuando enseñó en el colegio de San Gregorio y en el poblano de San Francisco Xavier. Destinado a Valladolid, cerró finalmente en Guadalajara. En ese transcurso comenzó a criticar los métodos de enseñanza y bregaba por una renovación de los estudios procurando acercarse a las ideas ilustradas y a las necesidades de los estudiantes. Sus escritos reflejan las aportaciones que hacía en la revolución intelectual que buscaba.

 

Colegio jesuita de San Ildefonso, Ciudad de México

 

Su obra más celebrada es la Storia Antica del Messico, escrita ya durante el destierro en Italia, publicada en Bolonia y bien recibida en secreto por algunos sectores de la clerecía novohispana en el umbral del siglo XVIII al XIX.  Publicada en 1780 en italiano y esa misma década en inglés y en alemán. Emprendió la tarea de escribirla para ocupar su mente y su tiempo en medio del exilio, pero él mismo escribió en el prólogo “…para servir del mejor modo posible a mi patria…”; esto ha hecho de su texto no sólo una obra histórica, también un libro patriótico. Agudo como era, enderezó su redacción a combatir “…la verdad ofuscada por una turba […] de escritores modernos sobre América…”, lo que pone a su escrito como punta de lanza del criollismo y la reivindicación americana. Es sabido que la obra fue elogiada y difundida por personajes como fray Servando Teresa de Mier, Carlos María de Bustamante y Lucas Alamán, entre otros; una de las traducciones al español fue por mano de Francisco Pablo Vázquez, quien sería obispo de Puebla y primer prelado ya en la etapa del México independiente.

Con un acopio abundante de autores desde el siglo XVI y algunas fuentes indígenas originales, aunque señalan varios investigadores que fueron menos de los que menciona pues algunos los conoció mediante publicaciones de terceros. Lo importante en su momento fue la forma que hizo entrar al mundo mesoamericano en la lectura de los europeos del siglo XVIII, desde una perspectiva distinta al que varios escritores ilustrados habían calificado a los indios conquistados por España.

Los estudiosos actuales sobre Clavijero no sólo han puesto interés en la Historia antigua de México, también sobre otros textos como la Historia antigua de la Baja California, que a decir del jesuita Gómez Fregoso es una obra de identidad jesuítica, hecha para subrayar los aportes de la Orden a la evangelización y la cultura en el septentrión de la Nueva España. También se ha analizado su Cursus Philosophicus diu in Americanis Gymnasiis, mediante los fragmentos que se conservan puede palparse su interés por la Física, donde estudiaba los cuerpos celestes, terrestres, plantas, animales y el cuerpo humano.

 

 

La expulsión de los jesuitas novohispanos en 1767 generó la merma de vidas entre los religiosos debido a las bárbaras condiciones a que fueron sometidos; alrededor del 15 por ciento de los miembros de la Provincia Mexicana murieron antes de salir del puerto de Veracruz. Afortunadamente Clavijero sobrevivió varios años más y logró dar continuidad a su trabajo intelectual y alcanzó a ver publicada su historia sobre el universo indígena previo y existente al momento de la conquista. La incidencia que alcanzó en México toda su obra intelectual, en las aulas y a través de sus obras históricas, contribuyeron a construir y debatir nuevas aproximaciones e interpretaciones sobre la naturaleza de la compleja sociedad que se producía después de 300 años de pertenencia a la monarquía hispánica.

El interés por las culturas mesoamericanas, hallan un fermento revitalizador en la obra de este pensador, dando pie a la ponderación que los dirigentes e intelectuales del siglo XIX brindaron al pasado indígena como contraste a la dominación española. Los discursos, debates y proyectos de nación que esgrimieron los protagonistas del proceso de independencia, de la idea de república y del proyecto liberal, fueron herederos en su visión histórica de la tarea que un exiliado realizó por amor a su patria y a su identidad jesuítica.

 

Además de las obras del propio Clavijero, se recomienda:

Juan Luis Maneiro y Luis Fabri, Vidas de mexicanos ilustres del siglo XVIII, UNAM, 1983.

Charles Ronan, Francisco Javier Clavigero. Figura de la ilustración mexicana, su vida y obras, ITESO / Universidad de Guadalajara, 1993.

Alfonso Alfaro et alter, Francisco Xavier Clavigero, un humanista entre dos mundos, FCE / UIA / ITESO / UNAM, 2015.

Leave a comment

BUENA PRENSA

Av. Ribera de San Cosme #5, Col. Sta María la Ribera, Alc. Cuauhtémoc, C.P. 06400, CDMX

SÍGUENOS EN REDES SOCIALES

Buena Prensa ©2023. Todos los derechos reservados.