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40 días para renacer en medio de la violencia

La Cuaresma no es un paréntesis piadoso en el calendario: es un camino. Durante 40 días, la Iglesia nos conduce hacia la Pascua, invitándonos a la conversión y a la esperanza. En el México de hoy —marcado por la violencia, la inseguridad y la incertidumbre— este tiempo adquiere un significado particularmente profundo.

 

Que esta Cuaresma deje huella en tu vida - Regnum Christi México

 

I. Volver al desierto para volver al corazón

La Cuaresma evoca los 40 días de Jesús en el desierto, donde venció las tentaciones y se preparó para su misión. También nosotros somos llevados al “desierto” de nuestra propia realidad: el miedo, el dolor de tantas familias y la polarización social pueden volverse una experiencia asfixiante.

Sin embargo, en medio de este panorama, hemos recibido una invitación clara: vivir un tiempo de conversión, volver el corazón a Dios.

La ceniza que recibimos el Miércoles de Ceniza nos recordó una verdad esencial: “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás” o “Conviértete y cree en el Evangelio”. Esa cruz trazada en la frente no fue solo un gesto ritual, sino el punto de partida para romper con la indiferencia, sanar el rencor y optar por la reconciliación.

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La tradición cuaresmal nos propone tres caminos concretos:

  • Oración: poner ante Dios las heridas del país, interceder por las víctimas y dejarnos transformar por su Palabra.
  • Ayuno: no solo de alimentos, sino de violencia verbal, consumismo y actitudes que dividen.
  • Limosna: traducir la fe en gestos reales de solidaridad con quienes más sufren.

El color morado, la sobriedad de las celebraciones y la llamada a la penitencia nos recuerdan que este no es un tiempo de tristeza, sino de purificación que nos prepara para la alegría de la Resurrección.

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II. Una Cuaresma con sentido profético

La Cuaresma es el “tiempo fuerte” por excelencia para la renovación personal y comunitaria. Nos dispone a revivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo no como un recuerdo del pasado, sino como un acontecimiento vivo que transforma nuestra existencia.

En un país donde muchas comunidades viven bajo la sombra del crimen y la desconfianza, este tiempo adquiere un sentido profético. Nos recuerda que la paz auténtica nace de un corazón transformado. La cruz de Cristo no responde al mal con más violencia, sino con amor entregado.

Vivir la Cuaresma en México implica asumir una espiritualidad encarnada: llevar la fe a la realidad concreta. Como insistió el papa Francisco, es tiempo de “volver al corazón”, sanar heridas personales y colectivas y convertirnos en constructores de reconciliación.

Cada pequeño gesto cuenta. La esperanza cristiana no es ingenuidad; es certeza pascual. Creemos que la última palabra no la tiene la muerte, sino la vida.

 

III. Un apoyo para el camino

Para vivir más intensamente estos días, puede ser de ayuda Caminando contigo, Señor. Viacrucis y meditaciones para diversas circunstancias, de Blanca Sánchez Gil, editado por Buena Prensa.

El libro ofrece siete viacrucis adaptados a distintas realidades, entre ellos uno pensado especialmente para “tiempos de crisis”. Con un lenguaje sencillo y profundo, es un recurso valioso para la oración personal o comunitaria, y una guía para contemplar la Pasión de Cristo a la luz de nuestras realidades actuales.

 

Que esta Cuaresma sea, para nosotros como Iglesia en México, un verdadero renacer. No podemos cambiarlo todo de inmediato, pero sí podemos dejarnos transformar por Dios. Y cuando el corazón cambia, comienza también a transformarse la historia.

¿Cómo estás viviendo tu Cuaresma este año? ¿Qué práctica te está ayudando más? Te leemos en los comentarios.

 

 

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