P. Francisco Xavier Sánchez
“Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan,
el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos,
y ambos se conservan.”
Mt. 9, 17
Antes de iniciar mi reflexión quiero aclarar que yo no soy clarividente y no puedo predecir lo que será la vida religiosos en el futuro. Y no solamente por mi limitación humana sino sobre todo, porque considero que el Espíritu de Dios mueve su barca que es la Iglesia, hacia lugares insospechados e inesperados. Sin embargo, a partir de mi experiencia de treinta y cinco años de sacerdocio; de haber sido formado y hecho los votos perpetuos en una congregación religiosa (ydespués pasar al clero diocesano); y de haber realizado gran parte de mi ministerio sacerdotal en Europa (Francia) y por ahora en África, como misionero Fidei Donum (República Centroafricana); comparto esta reflexión sobre el presente y el futuro de la vida religiosa.
Los sacerdotes, religiosos y religiosas, somos hijos de nuestro tiempo. La Iglesia, en sus veintiún siglos de existencia, ha pasado por diferentes momentos como persecuciones, guerras y grandes cambios políticos, económicos y sociales, sin embargo su finalidad sigue siendo la misma: El seguimiento de Cristo y el anuncio del Reino de Dios. La vida religiosa, a diferencia de la vida del clero secular (sacerdotes diocesanos), se caracteriza: primero por vivir según el carisma y la regla de su fundador: benedictinos, agustinos, jesuitas, franciscanos, etc. Y segundo, por la vivencia de los votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia.
Hay una gran cantidad de ordenes religiosas, masculinas y femeninas, que viven el seguimiento de Cristo en comunidad, ya sean de vida activa o contemplativa. Es por lo tanto arriesgado hablar aquí de la “vida religiosa en general” como si fuera una unidad compacta. Cada congregación tiene su propia historia de vida, su pasado, su presente y su futuro. Sin embargo hay elementos comunes que tienen que ver con el hic et nunc (aquí y ahora) que vivimos en la sociedad actual y que nos afectan a todos. Señalo algunos elementos comunes que están viviendo en la actualidad la gran mayoría de congregaciones religiosas en el mundo.

Disminución de vocaciones. Hay una baja considerable de vocaciones en comparación con el incremento de la población mundial. Muchas congregaciones, sobre todo en Europa, están cerrando sus casas por falta de vocaciones. El promedio de edad de las religiosas y religiosos en Europa está por encima de los sesenta y cinco años de edad. Muchas antiguas casas de formación se han convertido en casas geriátricas, o en albergues económicos para turistas. En América Latina las vocaciones también han bajado considerablemente en los últimos años. Es en África y en ciertas regiones de Asia donde las vocaciones han aumentado.
Secularización pastoral. Muchas de las obras humanitarias, que antes eran lidereadas por congregaciones religiosas: escuelas, hospitales, orfanatorios, albergues para ancianos o emigrantes, etc., ahora se encuentran dirigidas por ONGs o grupos humanitarios.
Perdida de credibilidad. Los escándalos referentes a abusos sexuales, por parte de algunos miembros de órdenes religiosas, han mermado mucho la autoridad moral de la Iglesia. Así como también la poca claridad en el manejo de recursos económicos, por parte de algunas congregaciones religiosas dedicadas a trabajar con las élites económicas de la sociedad.
Influencia de corrientes contemporáneas. El ambiente psicológico y social que se vive en la actualidad (l´air du temps), conocido como postmodernidad, también ha afectado la vida religiosa. Después de la Segunda Guerra Mundial se promueve en la sociedad una vida individualista y egoísta centrada en el consumismo, el hedonismo y la inmediatez de la vida.
Los elementos señalados anteriormente indican que algunos modelos de la vida religiosa, tal como se han vivido hasta ahora, necesitan ser modificados, transformados, adaptados a las nuevas generaciones. La finalidad de la vida religiosa sigue siendo la misma: El seguimiento de Cristo y el anuncio del Reino, sin embargo, algunas congregaciones que surgieron en determinada época para tratar de responder a las necesidades concretas de su tiempo, tienen que aceptar que ya han cumplido su ciclo de vida y que lo han hecho bastante bien. Para las futuras generaciones es necesario reinventar un nuevo estilo de vida que tome en cuenta los retos presentes y futuros que nos presenta la sociedad actual.
“Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan.”
Mt. 9, 17
En una sociedad fuertemente marcada por el clima de la postmodernidad, saber que un pequeño grupo de hombres o de mujeres, viven en común los valores evangélicos, constituye un testimonio inapreciable e incluso sorprendente. La castidad, ligada al amor vivido en comunidad, viene a contradecir el egoísmo de la sociedad actual, centrada en el individualismo que busca aislarse de los demás. La pobreza, ligada a la libertad, viene a contradecir el consumismo y materialismo de nuestros días. La obediencia, ligada a la escucha, viene a contradecir un mundo sordo al clamor y necesidades del otro.

Las congregaciones religiosas del futuro tal vez serán menos numerosas que las que hay ahora y tal vez más intercongregacionales. Debido a la escasez de vocaciones en Europa y al aumento de las mismas en África, la vida comunitaria será cada vez más intercultural con la riqueza y las dificultades que esto plantea. Con casas mucho más pequeñas y modestas, que permitan una sencilla administración. Considero que será importante darle más importancia a la vida comunitaria y a la oración. Por otra parte habrá que buscar una formación más acorde a los retos que la sociedad actual nos presenta, sobre todo en lo relativo a la ecología, emigración, Inteligencia Artificial y pobreza por ejemplo. Habrá que aprender a trabajar en equipos interreligiosos e interdisciplinarios, sin buscar protagonismos sino el bien de la sociedad actual.

